MI BASCULA TOXICA ¿Cómo rompí con la pesa?

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Yo soy muy de “YA”.
Si tengo que hacer algo, mejor lo hago YA (así ya me lo quito de encima)
Si tengo que pasar por algo que no me gusta prefiero pasarlo YA (el mal camino hay que andarlo pronto, como decía mi abuelo)

No soy el tipo de persona de dejar las cosas para después.
Y por supuesto; si quieres acabar con mi paciencia y desquiciarme dime eso de: despues te tengo que contar una cosa, luego tenemos que hablar…
Después? Luego? No, no, AHORA!
Estamos aquí, para qué dejarlo para después

Mi madre y yo siempre hemos sido muy de impulsos para según que cosas. No nos gusta darle muchas vueltas a los asuntos ni tener cosas pendientes… supongo que todo se hereda!
Incluida la impaciencia

Por otra parte nunca he sido una persona de decir voy a hacer esto o lo otro; nunca me ha gustado “comprometerme” demasiado con nada que al final no pueda cumplir.
Por eso siempre he evitado el decir cosas como: el lunes empiezo, el 1 de Enero dejo de fumar, mañana mismo me apunto en el gym,…
Una de las principales razones por las que nunca hago esto es que no me gusta faltar a mi palabra; ni a los demás, ni a mi misma.

Algo de lo que me he dado cuenta a lo largo de los años es que cuando voy a embarcarme en algo que requiere constancia soy de “aquí y ahora mismo”.

El día que decidí que tenía que perder peso me puse a dieta según lo pensé, no me tire semanas y meses diciéndome a mi misma que tenía que ponerme a dieta.
El día que empece a hacer deporte no llevaba tiempo planeando apuntarme en el gym, salí de casa y sin pensármelo me fui directa al gimnasio y nos apunte a mi marido y a mi; esa misma tarde estábamos allí entrenando y hasta el día de hoy.
El día que, después de haber perdido peso y llevar tiempo haciendo ejercicio pero sin llevar una dieta del todo apropiada, descubrí un nuevo mundo alimenticio que me ofrecía la posibilidad de comer rico y saludable tampoco me lo pense, empecé a cocinar

Apartando la báscula

Y sobre todo, el día que decidí apartar la báscula de mi vida…

Le dije a mi marido: quieres asistir al “entierro” de la bascula?
El me miró ojiplatico pensando que me había vuelto loca pero me dijo que sí.
Bajé la escalera de la azotea, cogí mi bascula y la encerré en lo mas profundo del altillo del armario. después volví a subir la escalera a la azotea y le di carpetazo a la historia.

Mi idea era: vale, tengo que ir a la azotea, tengo que coger la GRAN escalera, bajarla, llevarla hasta el cuarto, abrirla, subirme, sacar 200 cajas de trastos y coger la bascula; después volver a meter los trastos, subir la escalera,…


CREO QUE NO! QUE LA BASCULA SE QUEDA EN EL FONDO DEL ARMARIO!


Toda esta historia viene que hoy hace ya dos meses desde aquel precioso domingo en que tome LA GRAN DECISIÓN.
La mejor decisión que he tomado en años!
Mi marido, después de aquel precioso funeral penso que la báscula volvería a estar en el baño al día siguiente; todavía me dice que no pensaba que lo fuera a llevar tan bien y es que como ya he dicho, si comparto una desición significa que la voy a llevar a cabo.


como rompí con la báscula trastornos de la alimentaciónMi único contacto con ella fue el otro día. Que nos vimos las caras de lejos y nos miramos como si no nos conociéramos de nada.
Yo fui a por unos trastos que estaban a su lado y la mire con desprecio y satisfacción.
Ni siquiera pensé en tener contacto físico con ella.

Es como esa mejor amiga con la que estás siempre y que de repente desaparece cuando más la necesitas y cuando pasa el tiempo la vuelves a ver y te das cuenta que ya no tienes absolutamente nada en común con ella y piensas: ¿cómo podíamos estar tan unidas si ya parece que ni la conozco?
Al principio duele cuando te abandona, te quedas con rabia hacia esa persona, pero con el paso del tiempo al final simplemente te resulta indiferente.

Relaciones tóxicas

A este tipo de amistades que solo te aportan negatividad le suelen llamar “personas toxicas”, en este caso este era mi “objeto toxico”.
Me había apartado de la felicidad engañándome con su bonito color violeta y sus florecillas. Atrapándome con sus “buenas noticias” cuando bajaba 100 gramos…

Ingenua de mi! Lo que ella estaba haciendo era “manejar” mi vida nada mas me levantaba de la cama. Quería determinar mi humor, quería sentirse acompañada a lo largo del día y tener contacto con mis pies prácticamente cada vez que visitaba el baño.

Porque si! me tenia atrapada hasta ese punto!
Me levantaba y me pesaba, llegaba del gym y me pesaba, antes de merendar me pesaba,… así un sinfín de ocasiones a lo largo del dia, con el consabido frío de quitarme la ropa en invierno!
Perdiendo minutos de mi valioso tiempo subiendo y bajando, esperando que el numero no fuera mayor que el anterior. Porque al final ya no se trataba de bajar, se trataba de no subir…

Pues si, resulta que un domingo me levante de la cama y como cada mañana después de hacer pis, me quite la ropa y me dispuse a darle los buenos días a mi “querida amiga”.
La coloqué en su cuadrado favorito del suelo (ese en el que esta perfectamente calibrada), la pise, se puso a cero y me subí.
No me enseño ni su mejor ni su peor número pero de repente mi cabeza dijo: Hasta aquí hemos llegado! Nos vemos en otra vida amiga mía!
Y simplemente… le di la espalda, literalmente.

Al rato… subí a la azotea, cogí la escalera,… y como era domingo me puse mis mejores galas y salí a comer sabiendo que cuando llegara de mi paseo dominguero ella ya no estaría para hacerme sentir culpable ni juzgarme

@blankydav


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